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Interpretar la época. Intentar comprender un mundo nuevo

Comentario al libro Neoemperadores. El goce del poder

Por Silvia Geller

La aproximación a la coyuntura histórica ha sido el marco de la reflexión de Jorge Alemán a lo largo de su obra. La interpretación de los acontecimientos en la esfera política y su inscripción dentro del pensamiento contemporáneo constituyen la base de su nuevo libro: Neoemperadores. El goce del poder. El ensayo se estructura alrededor de un neologismo: neoemperador. La introducción de este nombre, al que daremos el estatuto de un significante, permite, en palabras del autor, reordenar el espacio social contemporáneo. La figura del neoemperador condensa y a la vez describe una nueva modalidad de lo político, puesto que este, en el ejercicio de su poder, desdibuja la presencia misma de la regla, el límite y el orden común. En definitiva, y parafraseando al autor, podríamos interrogar la idea de cómo se constituyen las bases de una no-política contemporánea.

El argumento de Alemán cuenta con la originalidad de tomar como referencia, entre otros, a Sigmund Freud y Jacques Lacan para pensar «nuestro tiempo». En el texto Tótem y tabú, Freud presenta el modo en que «el líder organiza las identificaciones colectivas y la vida psíquica del grupo» a través del mito del padre de la horda primitiva, quien encarna, concentra y regula el goce. En esta misma línea, «el neoemperador no necesita demostrar que posee efectivamente un goce ilimitado», puesto que su figura y sus acciones son en sí mismas una puesta en escena a cielo abierto: la totalización de un poder que se plantea como incalculable.

Así,

a partir de esta descripción de quien acumula «el exceso de placer y tensión que excede al deseo del sujeto», Alemán se encarga de señalar el fracaso del orden democrático en la «regulación y domesticación de las pulsiones». Hay algo que se extralimita y se impone como orden discursivo. Entonces, la «brutalidad verbal, la humillación del adversario»operan dando lugar a una identificación en la que, en cierto sentido, la «crueldad» pasa a constituir el paradigma del lazo social, así como la «transgresión» se establece como moneda corriente.

Esta caracterización puede observarse en los líderes contemporáneos que concentran la suma del poder, y delimitan a su antojo el código que modera al conjunto, incluso trascendiendo sus propias fronteras territoriales. El universal de la regla desaparece y en su lugar gobierna la excepción. De este modo, la figura del neoemperador permite «administrar el goce colectivo» a través de «una reorganización de las satisfacciones pulsionales que atraviesan la comunidad».

En este texto, Jorge Alemán proporciona los instrumentos necesarios para entender cómo la política, sostenida en una violencia fundada en un nuevo lenguaje, prescinde de todo velo posible y ofrece los fundamentos para aproximarse a los pilares de las actuales ultraderechas antidemocráticas que se expanden día a día en el escenario político internacional. A la vez, parece dar continuidad a Ultraderechas — libro anterior del autor—, teniendo en cuenta que, desde hace tiempo, se viene confirmando su tesis acerca de cómo el capitalismo, en la época de la técnica, se desvincula de la democracia.

Alemán, como psicoanalista lacaniano de larga data, tanto en su práctica como en su enseñanza, se sirve de esta referencia para pensar la política. Si seguimos detenidamente el desarrollo del autor, merece un subrayado especial el modo en que explica las consecuencias sobre la subjetividad cuando se pierden los puntos de anclaje — «forclusión del punto de capitón»—, ya que dejan de distinguirse «pasado, presente y futuro» y, por lo tanto, ya no se puede «resignificar retroactivamente la historia», por lo que constituye un obstáculo definitivo para aquello que conocemos como historización. Esto «debilita el acto político», explica Alemán, y «fortalece al sujeto reaccionario».

La pulsión de muerte desenganchada de lo simbólico — lenguaje, normas, significantes que estructuran la experiencia del sujeto— está condenada a una repetición compulsiva y pierde todo sentido posible. Así, ya no se trata solo de políticas autoritarias, sino de la producción de un modo de lazo social en el que prevalece la intolerancia en su forma más cruel y terminal.

¿Cuál es el alcance de esta nueva modalidad de gobernar? ¿Cuál es la raíz desde la cual se inscribe? El neoemperador es en sí mismo revelador de un modo diferente de pensar la política, pues su modalidad de gobernar es arrasar, destruir, aniquilar dentro de un marco en el que la democracia ha sido definitivamente degradada y la crueldad ha tomado un papel central en el imaginario colectivo.

Estos líderes actúan a su capricho y deciden arbitrariamente, sin importar cuáles sean las consecuencias para los otros, siempre y cuando obtengan un beneficio personal; ya no es la razón la que orienta el modo de pensar y decidir la política. Aquí es donde Alemán sitúa, en el concepto de neoemperador, el fundamento para comprender la «mutación antropológica» a la que estamos asistiendo.

A modo de conclusión, cito una frase del autor que resume con precisión uno de los pilares en los que se asienta su ensayo:

En ese punto, el psicoanálisis deja de ser un saber de consultorio para convertirse en una advertencia civilizatoria; allí donde alguien prometa suturar por completo la palabra, fijar de una vez el sexo y blindar definitivamente la muerte, conviene escuchar su miedo. Porque toda promesa de totalidad, cuando se vuelve programa de gobierno, termina pidiendo sacrificios humanos para sostener una ficción imposible. Y quizá la tarea de la política democrática, si volviera a resurgir después de los neoemperadores, sea exactamente la contraria: organizar la vida común sin repudiar el antagonismo, aquella fractura incurable que divide tanto a lo social como a los seres hablantes, sexuales y mortales.

Escuchar la advertencia puede permitir revisar anticipadamente las consecuencias de este plan nefasto que parece prometernos lo peor. Desandar el camino de los neoemperadores puede devolvernos algo del sentido común, razonado y democrático en la vida política. Para ello, el libro debe constituirse en una lectura imprescindible.

*Todos los textos entrecomillados son citas originales del libro.


Silvia Geller es psicoanalista, miembro de la EOL, de la ASREEP-NLS, de la NLS y de la AMP. Fue directora de la Colección del ICdeBA y de la Clínica Hordus, en Río de Janeiro, Brasil. Responsable de la edición de ALEMÁN Newsletter. Actualmente dirige Insight Discourse, Institut de soins ambulatoires, en Ginebra y Lausanne, Suiza.

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Etiquetas: , , , , , Last modified: 25 septiembre, 2026
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