Por Roselid Morales

Voy a comenzar compartiendo una de las definiciones de «fundamentalismo», porque hay varias, hay muchas, y también todavía es algo que está en debate, que no está terminado. Y decimos que el fundamentalismo es «un movimiento de exclusión arbitrario, una tendencia opuesta, aunque inherente, al proceso de apertura general del pensamiento, a la toma de iniciativas, una tendencia enemiga de las formas de vida particulares y sociales que caracterizan a la Modernidad». Frente a ello el fundamentalismo pretende ofrecer, en la medida que condena toda posible alternativa, certezas absolutas, sostén firme, auxilio permanente y orientación incuestionable — esta idea es de Thomas Meyer — .
En el siglo xix surgió un movimiento de la teología universitaria que buscaba articular una fe que pudieran abrazar aquellos que eran parte del pensamiento ilustrado. Esto produjo que en las décadas siguientes surgiera la llamada Teología Dogmática Liberal. El punto de partida de su dogmática era la experiencia religiosa a la cual la revelación podría hablar y dar sentido, contrario a lo que se pensaba hasta el momento, donde se decía que la revelación era utilizada como el punto de partida externo y objetivo.
Sobre esta base se fue construyendo una investigación crítica de textos bíblicos que puso en duda los milagros o las interpretaciones como manifestaciones de una religiosidad y no de realidades objetivas. Aunque emerge en Europa continental, este pensamiento se extiende a Inglaterra, Irlanda y los Estados Unidos, y con ello se produjo una reacción conservadora y pone una alarma frente a la Modernidad. Comienza un movimiento que se empieza a estructurar en torno a conferencias de verano en el campamento bíblico de Niágara, por ello sale en 1895 la Confesión de Niágara emitida por varias iglesias protestantes durante esta conferencia bíblica en una zona fronteriza entre Estados Unidos y Canadá, que aborda cinco principios fundamentales: 1, la inerrancia verbal de las Sagradas Escrituras: leer la Biblia literalmente sin cuestionamiento; 2, la divinidad de Jesucristo; 3, concepción virginal de Jesús; 4, teoría sustitutiva de la expiación, o sea: Jesús muere por nosotros en la cruz cuando debimos ser nosotros quienes muriéramos allí, y; 5, resurrección física de Cristo y su segunda venida corporal.
A partir entonces de 1909 y entre 1910 hasta 1915 se publica una serie de tratados bajo el nombre de Fundamentals que se caracterizan por su oposición manifiesta a la Modernidad, una interpretación estricta de los textos religiosos, una proclama por rescatar las raíces históricas del Estado y la sociedad, y por su idea de que se requiere instaurar la ley religiosa como la única capaz de integrar a toda la sociedad sobre la base de certezas y valores absolutos. Como dato curioso, estos Fundamentals se distribuyeron de manera gratuita a todos los pastores de la nación estadounidense con al menos unos 250 000 ejemplares.
Ahora queríamos compartir algunas características que son comunes a los distintos tipos de fundamentalismo.
La primera: la conciencia de una minoría y la conciencia de elección; ¿qué significa esto?; la existencia de un pequeño grupo detentador de la verdad absoluta, que está marcada por una división tajante entre los demás que sería la gran mayoría apóstata y/o moralmente pervertida y «nosotros», el resto que mantiene los principios inmutables fundamentales — en Cuba sobre todo ha encontrado mucho eco porque siempre o casi siempre se presenta a la Iglesia como víctima que de alguna manera fue excluida, que ha pasado por tribulaciones, y por tanto ha encontrado ecos de ese fundamentalismo por las condiciones propias que se vivieron en un período en Cuba — .
Dos: la creación de un enemigo: «si el otro no está conmigo, entonces es mi enemigo», incluso los amigos están bajo sospecha cuando no comparten las mismas creencias; de este modo de demoniza justo aquello que se quiere combatir; por tanto «el otro» se coloca — el padre Cela daba un argumento interesante sobre «el otro»; porque cuando hablamos de fundamentalismo y conservadurismo esa es una de las principales diferencias: es que el conservadurismo es capaz de convivir con esas otras verdades «absolutas» alrededor nuestro, cuando el fundamentalismo no puede porque necesita llevar la «suya» o lo que cree que es real al resto de la sociedad, y por tanto se mezcla, como se decía aquí al inicio, en temas de derecho, se mezcla a apoyar leyes, sale más allá y se va a la política; lo que lo diferencia también con la Iglesia más conservadora que intenta vivir al interior también de la Iglesia o en su modo de vida aquellas cosas que cree normas y con las cuales quiere también convivir — .
Tres: importancia de la comunidad y el liderazgo, el ser parte de un sistema institucional que le dé legitimidad o institucionalización total; el sistema se organiza con líderes quienes se constituyen en guías indiscutibles, portadores de la verdad del grupo y que, por ello, pueden reclamar subordinación y obediencia, que es lo que está pasando hoy con muchos pastores, líderes e instituciones a nivel nacional.
Cuatro: el carácter machista, ya que es el modelo y la estructura organizacional sobre la que opera el fundamentalismo en las religiones monoteístas; las respuestas a esta caracterización puede encontrarse en la organización patriarcal de las sociedades desde donde nacen o surgen sus textos sagrados; es decir: la mayoría de estos textos con los que contamos hoy y con los que también vivimos y miramos nuestra fe fueron escritos en sociedades patriarcales que responden desde su misma base a dicha estructura.
Cinco: la defensa de un milenarismo apocalíptico, la necesidad de un discurso que inspire la historia, que enrumbe el accionar, el fin, el caos, el «juicio final» como perspectiva que ayuda a enfrentar el presente y el futuro. Es muy común encontrar integrantes de religiones que encuentran en ellas una salida a la angustia del fin: «si nosotros vamos a ser juzgados, si va a venir el pecado, si va a haber un grupo que va a ser salvo, y Dios nos va mirar por esto, nos toca hacer, y por tanto vamos a salir a donde tengamos que salir y vamos a asumir lo que tengamos que asumir, porque nosotros vamos a asumir esto con lo que queremos ser coherentes», es una manera de decir.
Algunos rasgos distintivos y reacciones de los fundamentalismos son, por otra parte: la presencia de un dogma absoluto, en forma de una ideología o doctrina religiosa en todas las esferas de la vida humana y social; la regulación y control sobre el pensamiento y la conducta de los individuos; la respuesta ante las amenazas que representa la alteridad deviene en respuestas autoritarias, unilaterales, maniqueas y moralizantes que tratan de erradicar dichas amenazas que representan las diferencias o la modificación de lo ya establecido como fundamento de lo que se cree y se vive; la inamovilidad de los «principios fundamentales»; el aumento de la intolerancia, la xenofobia, el nacionalismo y otras formas de la exclusión; la explotación de los miedos inherentes a todo ser humano — como el temor a los cambios — como vías por donde abrirse camino, pero en lo profundo quienes lo impulsan cargan consigo el miedo a perder otras cosas como la posición, el control y el poder ganado a nivel social, y le dan salida a su miedo a través de temas como la tradición, la familia, el ser o hacer el bien, y lo bueno, discurso que logra hacer empatía en grandes masas que, por supuesto, no quieren ver removidas su identidad y raíces en aquello que los fundamenta y sostiene; busca, además, garantizar de forma organizada la reproducción de las representaciones religiosas propias de corrientes bíblico-teológicas conservadoras — no es de extrañar entonces que la mayoría de ellas presenten programas con perfil bancario en lo pedagógico, jerárquico en lo organizativo, patriarcal en lo antropológico, dualista y conservador en lo teológico, y fundamentalista desde lo bíblico — .
El fundamentalismo religioso en Cuba se asocia, en primer y casi único lugar, con el ámbito cristiano, sobre todo el ámbito evangélico, al igual que en América Latina y el Caribe. Esto tiene que ver, sobre todo, a que tenemos un imaginario social que no reconoce como religiones verdaderas a las diversas ramas de las religiones cubanas de origen africano las cuales se asumen como prácticas religiosas. La traducción de esto último es que, en Cuba, a no ser la Iglesia Católica, el resto también somos vistas como «prácticas religiosas», y dicha percepción también ayuda, por tanto, a este imaginario social. La herencia colonial que da un reconocimiento al cristianismo como lo religioso, sobre todo lo católico y protestante histórico, y se asocia, en términos estéticos, a la religión con el templo físico. Persiste un vacío de cultura religiosa en nuestra formación social, vacío que, a veces, cargan consigo incluso personas practicantes activas sobre su misma expresión religiosa y sobre otras expresiones — por eso es muy común escuchar «¿de qué Iglesia eres? Yo soy de la Iglesia de Pedrito. ¿Y quién es Pedrito, cuál es la Iglesia? No, no: la de Pedrito, la cristiana» — ; es decir: la gente no sabe a veces tan siquiera cuál es la Iglesia a la que va, a qué responde, cuáles son sus principios, eso ocurre mucho en Cuba. Hay un gran vacío de ese conocimiento, además de que muchas de las iglesias lo promueven como «el conocimiento no viene de Dios», «no tienes por qué aprender», «eso no es importante», «el espíritu es lo único que es importante», entre otros, por lo que se reproduce este vacío cultural.
También hay una actualidad sobre esto: sobre todo en este último tiempo, desde el año 2018 hasta acá — la historia del fundamentalismo en Cuba debe ser, y es sin dudas, más larga que esto — , que responde en Cuba sobre todo a tenor con los procesos que llevaron a la aprobación de la nueva Constitución. Con ese proceso empiezan a aparecer cartas o a circular declaraciones donde se ven posiciones de las iglesias respecto a esto.
Una de las primeras declaraciones que vimos — en agosto de 2018 comenzaba el debate de la Constitución y el 28 de junio tuvimos una declaración oficial de cinco iglesias evangélicas — agrupaba los siguientes temas: la familia y el matrimonio; la «ideología de género»; la gracia de Dios para todos por medio de la fe en Jesucristo siempre y cuando exista arrepentimiento, regeneración y transformación; y, sobre todo, que la familia es una institución divina, creada por Dios, que el matrimonio es solo, o que solo puede entenderse el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, tal y como enseña la Biblia; que la «ideología de género» no tiene relación alguna con nuestra cultura, con nuestras luchas de independencia, incluso ni con la Unión Soviética, en China, en Vietnam y, menos aún, Corea del Norte, como países comunistas. Esta declaración sostiene que la gracia de Dios es para todos los seres humanos con independencia de su orientación sexual e ideología para ser regenerados y transformados una vez que hayan procedido al arrepentimiento. Resultado de esta declaración se produjeron las campañas sobre todo con los carteles de «Estoy a favor del diseño original» y «Con mis hijos no te metas», lo cual también habla de la relación con América Latina y el Caribe donde han tenido lugar estas campañas de «Con mis hijos no te metas».
El 14 de julio de 2018 aparece entonces una declaración oficial de la Liga Evangélica de Cuba — que no es lo mismo que la Alianza Evangélica de Cuba: la Liga es una denominación cristiana antigua, dentro de Cuba, tiene bastantes miembros, y la Alianza es otra organización — que, igual, hablaba de matrimonio y familia, su «diseño original» bíblico como verdad absoluta e inamovible; «ideología de género» y anuncia que «colaboramos en corregir los peligros de una sociedad posmoderna que augura el final de los tiempos»; «en nuestro credo expresamos creer en un Dios único, el señor Jesucristo»; «creemos que el hombre y la mujer fueron creados por Dios, y que el matrimonio y la familia son instituciones divinas creadas y establecidas originalmente por Dios», — todo esto, por supuesto, está sustentado en textos bíblicos — ; «enfatizamos particularmente en este punto nuestra postura y manifestamos expresamente la defensa y conservación de los conceptos de matrimonio y familia y su diseño originalmente bíblico como verdad absoluta e inamovible; de igual manera mostramos nuestro desacuerdo ante la pretensión de institucionalizar, dígase en escuela, mediante programas de enseñanza, uso de propagandas, todo medio de comunicación, así como cualquier legitimidad ante la forma pública de manifestar el tema o elevarlo a norma jurídica, de toda forma de pensamiento o práctica relacionado con el tema de identidad de género en detrimento de la conceptualización de matrimonio y familia como instituciones divinas creadas y establecidas por Dios». También promueven la campaña y el cartel «Estoy a favor del diseño original», los cuales hemos visto, pues en toda Cuba aparecieron, sobre todo en hogares, en iglesias, carteles como esos.
El 21 de septiembre ocurre entonces la declaración oficial de veintiún iglesias donde se trabajan puntos como «la familia y el matrimonio»; «la ideología de género como política de Estado que lesiona los derechos de la niñez y el ejercicio de la paternidad» — es decir, esto se agrega acá en relación con la anterior declaración — ; «la gracia de Dios para todos por medio de la fe en Jesucristo siempre que haya arrepentimiento, regeneración y trasformación»; se consideran no homofóbicos — y en lo de «no homofóbico» hago paréntesis, pues parece sustentarse en esa idea que no sé si han escuchado: «yo amo al pecador, pero aborrezco el pecado» — y reivindican el derecho de la Iglesia cubana a tener una voz pública. Aquí podemos ver que la carta menciona a las iglesias que son — son veintiuna, unas cuantas — : «declaramos que la estructura binaria de la sexualidad humana, varón y hembra, ha sido grabada en el ADN de nuestra especie desde su aparición sobre la faz de la Tierra»; «que la familia, según enseña la palabra de Dios, es una institución divina a través del matrimonio como la unión exclusiva entre un hombre y una mujer»; valora que «la propuesta del matrimonio igualitario, producto de ideología de género es totalmente incompatible con la historia, los valores culturales y nuestro pensamiento, lesiona la niñez»; recuerda que «el amor de Dios para todos los seres humanos, independientemente de su orientación sexual»; y culmina con la idea de que «la Iglesia cubana, como parte integral de la sociedad, se preocupa y tiene derecho a tener una voz pública y en pro del bien común» — ahí están las firmas de las personas — .
El 24 de octubre de 2018 ocurre un mensaje pastoral de los obispos católicos de Cuba donde aparece «la creación del ser humano, hombre y mujer comparten la misma naturaleza y son iguales en dignidad y derechos»; se pronuncian contra el aborto y el matrimonio igualitario, piden la aclaración del tema de la objeción de conciencia contra la pena de muerte y la ideología de género, piden una educación religiosa y la libertad religiosa desde la educación, los medios de comunicación para celebrar la fe, la economía del país y la propiedad privada: enfatizan «hemos querido comenzar nuestro mensaje con el hermoso y clásico pasaje sobre la creación del ser humano, estos principios constituyen un patrimonio adquirido por la humanidad, tanto por los creyentes como por los no creyentes, así que sirvan estas premisas como prólogo de nuestro mensaje»; expresan más adelante, «al mismo tiempo lamentamos la ausencia de reconocimiento a la diversidad de opinión política, así como también sería necesario explicar que el derecho a la vida debe respetarse desde el momento de la concepción del individuo hasta la muerte natural, y a su vez sería de desear que abarque la exclusión de la pena de muerte, del mismo modo se requiere un esclarecimiento mayor sobre el derecho a la objeción de conciencia de manera que la preservación del derecho de unos no implique violentar el derecho y la conciencia de otros»; por otra parte, apuntan, «también resaltamos en la Constitución vigente otras tres categorías como sujetos de derecho que son ‹género›, ‹orientación sexual› e ‹identidad de género› que provienen de una evidente influencia de la llamada ideología de género, las cuales son innecesarias, porque bastaría con la categoría ‹sexo› para que queden comprendidos todos los miembros de la sociedad tal y como se reconoce».
El 23 de enero de 2019 comienza a circular otra declaración oficial de la Iglesia Metodista de Cuba en relación con el artículo 68, el Código de Familia y la «ideología de género». Durante todo el proceso de consulta del Anteproyecto de Constitución se evidenció — y además aparece aquí con datos estadísticos — la existencia de un fuerte debate sobre el artículo 68 que según datos oficiales recibió 192 408 opiniones y fue mencionado en 88 016 reuniones, es decir en un 66 % del total: «consideramos — reza la declaración — que el pueblo como juez siempre debe emitir su criterio con respecto a la aprobación final del texto constitucional», «creemos que no existen los elementos suficientes para llegar a una decisión racional sobre el nuevo artículo 82 y más cuando se ha imposibilitado defender opiniones diferentes al respecto», «nuestro planteamiento como hemos expresado en varias ocasiones no tiene un enfoque político sino bíblico-pastoral que refleja el sentir de la sociedad, sin embargo por diferentes medios hemos sido objeto de comentarios negativos por parte de representantes de instituciones que de manera irresponsable nos califican despectivamente a quienes defendemos esta posición» — en ese sentido, hablan de lo publicado por el Cenesex, lo que habló Pablo Oden Marichal en un momento en la Asamblea Nacional del Poder Popular, y de trabajos periodísticos, sobre todo para la televisión, y terminan diciendo — , «nos preguntamos entonces si la consulta popular que se hará en los próximos dos años acerca del Código de Familia será contradictoriamente para conocer la voluntad popular o para legitimar la ideología de género». Cierran con dos preguntas: «¿se desplegará una campaña oficial en ese tiempo a favor de incluir el matrimonio homosexual?» y «¿de aprobarse la nueva Constitución, existirá el derecho a hacer campaña por la no inclusión?». Como evidencia la muestra fotográfica, estas iglesias, no son «minorías» en Cuba, son un grupo bastante grande.
El 2 de febrero de 2019 entonces sale otro mensaje de los obispos católicos de Cuba el cual los puntos que trabaja son: «la exclusión de otros modos de realización plena del ser humano diferentes a los del socialismo y el comunismo»; «el Estado laico: visión integral del matrimonio y la familia»; «la economía al servicio del bien común»; «una Constitución vista como una ley viva y práctica que no puede construirse con elementos ideológicos»; y realiza una «exhortación a votar desde la conciencia» el 24 de febrero. La declaración afirma: «durante el proceso de consulta los obispos cubanos emitimos un mensaje el pasado mes de octubre poniendo algunas consideraciones con el fin de esclarecer la conciencia y ayudar el ejercicio libre y responsable del derecho que tiene cada cubano de ejercer su voto»; más adelante expresa que «dada la importancia que tiene la constitución para el futuro de nuestro pueblo, hoy nuevamente, con el propósito de dar a conocer a nuestros fieles, y a las personas que lo han solicitado, el parecer de la Iglesia, sentimos la necesidad de expresar el resultado de nuestra reflexión sobre el texto que ha sido aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular». Y como conclusión, «se exhorta a cada ciudadano a votar responsablemente y encomendamos a la Virgen de la Caridad, madre de los cubanos, y la bendición de Dios».
El 30 de abril surge la primera reunión para establecer la Alianza de Iglesias Evangélicas Cubanas, es decir, no surge en este momento, es una primera reunión para establecerla en Cuba, y las primeras iglesias que se reúnen son: Asamblea de Dios, Convenciones Bautistas Occidental y Oriental, Liga Evangélica de Cuba, e Iglesia Metodista de Cuba. El 11 de junio de 2019, se crea la Alianza de Iglesias Evangélicas Cubanas que incluye a las ya mencionadas, más la Iglesia Evangélica Bethel en Cuba y la Iglesia Buenas Nuevas en Cuba. En su carta pública dicen «que la razón principal que motivó la creación de dicha Alianza fue que las denominaciones que la integran no se sienten representadas delante de las autoridades y el pueblo cubano por el Consejo de Iglesias de Cuba, y se sienten motivadas a trabajar unidas en la defensa de los valores bíblicos». Al mismo tiempo sale un libro que se llama La ideología de género y su impacto, en cuya portada aparece el Capitolio con una bandera de la diversidad sexual detrás.
Tiempo después ocurre una reunión con Teo Babún donde están los principales líderes de esta Alianza Evangélica — Teo Babún, como sinopsis, es un personaje reconocido como mercenario cubano-americano, que tiene una organización que se llama Asociación de Alcance Humanitario Evangélico (ECHO Cuba) que goza de la aprobación de un grupo de religiosos en Miami, y según documentos del Departamento de Estado de Estados Unidos se reconoce a la ECHO como «sustancial experiencia en programas de la USAID y combatiendo el régimen de Fidel Castro, y desde el Plan Bush apoya la subversión en Cuba a través de las iglesias» — . El 14 de julio, hay un evento en Estados Unidos sobre libertad religiosa en la ciudad de Washington para la cual estos líderes estaban pidiendo viajar para representar a Cuba, y al no poder asistir declaran que «evidentemente no se desea que se presente en Washington la situación de conflicto, marginación y discriminación a la que está sometida una gran parte de la feligresía evangélica cubana».
Esto fue un resumen de lo que ocurrió hasta julio de 2019. De ahí hasta acá han ocurrido otras cosas, pero nos pareció bueno compartirlo por cómo muestra las diferentes posturas que se están sosteniendo ahora mismo en nuestro país y de las que muchas veces no se sabe o no escuchamos o no se evidencian más allá de lo que se ve en el contexto del internet y de los debates en redes, pero que creímos importante que estuvieran presente cuando fuéramos a hablar de fundamentalismo. Sobre todo, es importante declarar — porque hay mucha gente aquí que no proviene de ninguna religión cristiana — que hay muchas iglesias cristianas que, por supuesto, estamos en contra de muchos de estos fundamentalismos. Esta Alianza Evangélica Cubana es parte también de la Alianza Evangélica Latinoamericana que es la que ha estado a favor, por ejemplo, del golpe de estado en Bolivia y de otras cuestiones que han estado ocurriendo en el continente en este tiempo; y que en respuesta a ello también nosotros hemos movido una campaña «No en nuestro nombre», porque no estamos de acuerdo con que se use el nombre de Dios para matar o para imponer verdades absolutas.
Lea los otros trabajos del dossier:
El fundamentalismo religioso en Cuba
El fundamentalismo es más una actitud que un contenido
En el combate contra el fundamentalismo tenemos que estar todos
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