«Nosotros nos queríamos hacer escuchar cuando estábamos en proceso de construcción de la propuesta. Entonces había que tomar una decisión»
Por Dailene Dovale de la Cruz
Acababa el mes de mayo del 2025 y Cuba entraba en una nueva tormenta. Una serie de medidas implementada sin señas previas visibles por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) establecía limitaciones de conectividad a internet y un alza sustantiva en los paquetes de precios de un renglón cuyos costos de cara a la población se habían mantenido relativamente bajos desde la pandemia de la Covid-19, mientras la inflación marcaba la pauta en la mayor parte de la reproducción diaria de la vida.
En un escenario en que las redes laborales, económicas, estudiantiles, docentes y familiares encuentran en lo digital una extensión no menor y difícilmente sustituible, aparecieron las mencionadas medidas, que dieron en el clavo de un descontento popular acentuado por carencias, días difíciles en toda norma, poca luz.
Los estudiantes universitarios fueron quienes más alto y fuerte levantaron la voz dentro de Cuba. Entre ellos, resultaron particularmente organizados y decididos los de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana. Unos manipularon, y hasta intentaron secuestrar, las voces de los estudiantes para sus agendas políticas; ahí están sus nombres en los grandes medios empresariales del mundo. Otros cayeron en el paternalismo neutralizador. Muchos y muchas no hicieron nada. Muchas y muchos intentaron con todas sus herramientas y sensibilidades políticas establecer, garantizar, mantener e incluso proteger un diálogo. Silvio Rodríguez les dedicaría un concierto a esos estudiantes en su propia escalinata meses después.
Por allá, en medio del vértigo, anduvo por esos días la periodista y profesora Dailene Dovale, quien realizó el trabajo paciente de conversar y recolectar testimonios, que son en sí un diario, un minuto a minuto de las emociones y anhelos de ocho muchachos y muchachas en medio de la convocatoria a la no asistencia a clases o paro estudiantil de entre el 3 y el 9 de junio. ¿Qué ocurrió entonces? ¿Qué se siente hoy? Dailene cuenta…
La Tizza
Así que estábamos en la colina. Sentados en un banco sin demasiada gracia, más allá del color marrón, bajo el sonido y revoloteo arriba de las aves. Pensaré en el símbolo de la Facultad de Matemática y Computación y su presencia a lo largo de estas entrevistas sobre una verdad tan manoseada que rozará en algún modo la leyenda: la no asistencia a clases por los alumnos de esa institución. Es lunes, 9 de junio del 2025, pero los protagonistas de este relato no empiezan su historia aquí, sino el viernes 30 de mayo, en que amanecen con una noticia: el cambio de tarifas en los servicios de datos móviles de Etecsa. Sobre este tema, realizamos una entrevista grupal con ocho estudiantes de Matcom,* entre quienes se incluyen miembros del secretariado, del consejo de la FEU y presidentes de brigada.
30 de mayo
Es el viernes cuando M, estudiante de Matemáticas, comprende los rumores que había escuchado la víspera. «Nada más que me levanté amanecí con una pila de mensajes, amigos. Lo que se transmitió fue bastante inconformidad respecto a estas medidas. Luego vengo para acá a la universidad. Recuerdo que ese día estábamos cerrando el encuentro de estudiantes en Saber UH con una feria científica. Entre los que estábamos debatimos respecto a esto».
«Consideramos que la vía oportuna era hacer un comunicado, donde estas medidas fueran criticadas en cuanto al costo político y social. Creo que no hubo una FEU que hablara con otra: “vamos a hacer un comunicado”, sino que muy genuinamente fue saliendo. “Caballero, hay que hablar”. La terminología depende del modo de redacción y cómo la hayan mandado. Así fue el contexto del viernes».
El primero de todos los escritos estudiantiles salió por Boomerang, de FEU-FCOM, y fue respaldado por el secretariado de Química, el Instec (Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas), la FHS (Filosofía, Historia y Sociología) y Matcom (Matemática y Computación). Al preguntar sobre este punto aclara: «Al principio hubo una serie de facultades que demostraron su descontento con comunicados, que les nació representar a sus estudiantes. Las otras, a lo mejor no tenían muy clara cuál era esa forma de expresarse y viendo la forma en que lo hicieron estas, que era políticamente correcta, madura y sensata, dijeron “vamos a adoptarla”».
«Luego hubo otras facultades que hicieron comunicados. Ocurrió que había facultades que estaban esperando un comunicado de la FEU UH. Había facultades que estaban en plan “nosotros no vamos a actuar separado, vamos a hacerlo como Universidad”. Como FEU-UH no propone algo en conjunto, hay facultades que no lanzaron nada. Por eso se da la diferencia en cuanto a tiempo. Hay otras facultades que deciden actuar inmediatamente».
31 de mayo
«Desde el Consejo de la FEU de Matcom ratificamos nuestra inconformidad con las medidas puestas en vigor por Etecsa y consideramos que la posición adoptada por la dirección de la compañía no es la más adecuada.
Pedimos a nuestros estudiantes que se mantengan al tanto de la situación y que esperen el resultado de las reuniones a celebrar mañana y el lunes con la dirección de la Facultad y de la FEU, respectivamente. El lunes comentaremos lo decidido y propondremos, de ser necesario, las medidas a tomar como estudiantes de la Facultad y de la Universidad de La Habana».
Dailene Dovale: ¿Por qué elegir a la FEU para encauzar esa protesta?
M: «Hoy en día los estudiantes cubanos, por lo menos en el contexto en el que estoy, ven a la FEU como esa organización que tiene una autonomía, que no pondera, quizás, el interés de otras o la propia institución por encima del estudiante. Creo que la gente ve a la FEU como esa organización donde se plasma sin muchos tapujos lo que plantean los estudiantes, en un contexto donde se valoran muchos riesgos políticos y sociales y, por eso mismo, no se toman acciones. Por eso la gente ve a la FEU como esa vía de encauzar toda la inconformidad que existía por el cambio de tarifas de Etecsa. Hoy los estudiantes con lo que más se identifican es con su propia organización».
Dailene Dovale: Sin embargo, también surgieron críticas…
M: «Por supuesto, mientras más pequeña es la instancia de la FEU de la que estamos hablando más cercana es a la gente, que en las facultades es donde se siente más representada. La FEU de Matcom, podemos aseverar tranquilamente, que, representa a su estudiantado. Cuando empiezas a escalar… La FEU de la Universidad de La Habana no te queda tan claro que esté representando al estudiantado de Matcom; no solo por una cuestión de claridad en cuanto a la representatividad, sino que, al ser 17 facultades, hay que llegar a un consenso entre todos. Igual sucede en la FEU nacional. En las facultades la gente se siente más representada.
»Pasa también que mucha gente se ha sorprendido en cómo hoy la FEU ha representado a sus estudiantes. Quizás pensaban que la FEU era un poco más conservadora, un poco más tibia. Las FEU de las facultades lo que hacen es representar a sus estudiantes. Es lo que debían hacer y debieron haber hecho. Es una mala concepción que se piense que esto que está haciendo la FEU es algo sobrenatural. Sí es digno de aplaudir, porque llevábamos muchos años tal vez con mucha tibieza, que se rompa con eso es digno de reconocimiento, pero es su deber. La FEU hoy cumple el deber por el cual se fundó, representar a su estudiantado. El deber político y moral es representarlo.
»El estudiantado de Matcom a nivel de brigada, a nivel de consejo, llega a un consenso. Se evaluó en cada brigada, puntualmente, cada medida que se iba a tomar. Con todos estos antecedentes se tomaron las decisiones. Hay que valorar también las vías y los métodos que se utilicen, pero esas vías y métodos no pueden venir solo del consejo de la FEU, sino que tienen que venir de una construcción colectiva. Queda bastante clara la responsabilidad de los líderes estudiantiles hoy. Ha sido expresado en los espacios de diálogo que hemos tenido, como el que tuvimos con el ministro, con Etecsa o con la propia rectora. Más allá de esa conformidad/inconformidad con esos espacios, la gente se siente representada por parte de esa organización».
Dailene Dovale: ¿Y cómo llegan a la idea del paro?
M: «Nosotros nos queríamos hacer escuchar cuando estábamos en proceso de construcción de la propuesta. Entonces había que tomar una decisión. Intentamos canalizar todo ese descontento en espacios de diálogo, que dejaron bastante insatisfechos a los estudiantes. Todos estos encuentros no dejaban una visión clara de lo que se iba a hacer ante todo eso. Había una inconformidad que había que canalizar, entendiendo que la manera más tranquila y más sensata era el paro universitario, que no sale siquiera del consejo de la FEU, sino de los estudiantes que ponen sobre la mesa la opción de la convocatoria de la no asistencia a actividades docentes. Además, entendemos esto como una manera de canalizar todo, antes de que los estudiantes tomaran decisiones por sí solos en pequeños grupos que podían desvirtuar su sentir genuino (que no querían ninguna injerencia, sino preocuparse por el país que construyen). Se hicieron encuestas a nivel de brigada. Fueron aceptadas con brigadas donde hubo más del 90 por ciento. Ante la insatisfacción, decidimos tomar esta medida».
3 de junio
Canal de Telegram de Matcom. 5:18 p.m.
«Teniendo en cuenta que las explicaciones ofrecidas en los espacios de debate entre órganos estudiantiles y directivos de Etecsa no han dado soluciones factibles a los reclamos del pueblo; como universitarios preocupados por el país que estamos construyendo, convocamos, a partir del miércoles 4 de junio, a los estudiantes a no asistir a las actividades docentes en forma de protesta hasta el cumplimiento de cada una de estas demandas:
– La revocación de las nuevas medidas impuestas por Etecsa el 30 de mayo, o en su detrimento la eliminación del límite de recargas nacionales mensual, hasta encontrar nuevas soluciones que se construyan a través de la colectividad.
– La realización de un encuentro abierto a todo el estudiantado con los principales responsables de las medidas tomadas; donde se esclarezca detallada y transparentemente el contexto bajo el que estas se toman. Recalcamos la disposición de brindar nuestras capacidades intelectuales para un análisis de la situación.
– La participación conjunta en la propuesta de solución de todos los sectores de la sociedad afectados por esta medida».
«Durante la reunión el 3 de junio, antes de mi intervención, me sentí defraudada, teníamos muchas esperanzas puestas sobre la reunión, y es cierto que los funcionarios de Etecsa dieron más explicaciones que en el primer encuentro, pero insuficientes para el nivel del público universitario que los escuchaba. Cuando se filtró el video sentí miedo, miedo por lo que me pudiera pasar y no solo a mí, sino a mi entorno, pero el video es la única evidencia que existe del cese a las clases, junto a los comunicados de la FEU de la facultad», expresó L.
La importancia de los estudiantes y la FEU en la construcción de propuestas, la vitalidad de las brigadas y sus representantes como los primeros en conocer su opinión y criterios son algunos de los puntos en común entre los ocho estudiantes entrevistados. Otro punto radica en que los resultados al momento de realizarse la entrevista eran más de carácter simbólico.
«La efectividad del paro depende en parte de la eficiencia del grupo multidisciplinario, porque las respuestas reales y justificadas están ahí, aparte de que nos hicimos escuchar y construimos una mayor relación y confianza entre estudiantes y la FEU de la facultad. Una de las cosas más importantes es que movimos el piso de las estructuras de representación que no estaban funcionando. Ahora los estudiantes van a pensar un poco más a la hora de votar en una boleta y van a tener más conciencia para elegir a los líderes estudiantiles, además de sentir que tienen más poder de acción y más voz, así que en ese sentido el paro fue efectivo».
Dailene Dovale: ¿Hubo alguna presión externa?
L: «No, presión externa para seguir el paro no hubo y para detenerlo particularmente creo que tampoco, había tensión en el ambiente porque no a pocas personas le incomodaba un paro estudiantil, pero siempre se manejó internamente, [entre] estudiantes y su consejo FEU».
M: «A raíz del paro, nos trajeron al ministro de Educación Superior, se nos puso en una mesa de negociación. Eso apuró también la creación del equipo multidisciplinario y hoy tenemos en las manos el equipo conformado en las facultades que ya empezará a trabajar esta semana. Ante toda la frustración, consideramos que otras vías eran más complejas. Al estudiante de Matcom le dolió el paro. Tiene ganas de ir a clases, respeta a sus profesores, y creo que eso da una perspectiva de la inconformidad que había. El estudiante de Matcom estaba dispuesto a cesar ese proceso, a sacrificarlo en pos de resolver esto, que se nos dé algo tangible. Si decidimos cesar con las declaraciones de ayer, independientemente de que hubo avances, tuvimos logros a mí entender contundentes como la creación del equipo multidisciplinario, que obtuvimos algo. Es una manera inteligente de volver a las clases con algo en las manos».
Dailene Dovale: Un punto esencial fue rechazar privilegios y medidas sectoriales.
M: «Quizás haya que tomar medidas sectoriales, pero con todos los sectores. No con dos o tres, sino con cada uno. No dejar gente desamparada con estas medidas. Es una lucha de los estudiantes, pero de los estudiantes como seres sociales, de estudiantes universitarios para el pueblo y el país que estamos construyendo. No es solo la medida de Etecsa, la lucha es contra que se tomen medidas con este impacto social y político tan a la ligera, sin siquiera una consulta. Esta protesta, a ese nivel, parte de estudiantes preocupados por el rumbo del país. Estudiantes cubanos que quieren sentirse parte de la construcción de esto, que quieren que se les tenga en cuenta y se les escuche. Realmente por ahí va el sentido».
S: «Que haya sido la FEU la que haya tomado la iniciativa de representar a los estudiantes, ese es su objetivo, ¿no? Esta vez no fue diferente y nosotros actuamos en consecuencia. Tenemos que tener en claro que nuestra principal misión es representar la opinión de nuestros estudiantes de la manera que ellos demanden que sea representada. Al final es el mecanismo que tienen los estudiantes para expresar sus inquietudes».
E: «Un primer paso para encontrar la solución y que la gente pudiera tener un poco de más tranquilidad, sería depositar tu confianza en los profesionales que están en la facultad, tus propios profesores. En cuanto a ver esos plazos temporales que estábamos pidiendo, se logró saber que el equipo multidisciplinario iba a estar conformado por nueve facultades y que iba a estar conformado en esta semana. Se publicaron los encuentros que tuvimos tanto con el ministro, como con la rectora en las páginas de Facebook. Sí se hablaba de los encuentros que tuvimos y además de que eso de alguna manera sí denotaba que lo hicimos con una actitud para resolver problemas».
Dailene Dovale: Y a nivel individual, ¿cómo te sentiste a lo largo de este proceso?
E: «A ver, fue un proceso que a mí me gustó en el sentido de que estuvimos hasta altas horas de la noche haciendo comunicación. También fue agotador; durante el proceso, por momentos, se sintió como que no íbamos a lograr nada. Quedo tranquilizado de que todo el esfuerzo que hicimos realmente tuvo aspectos positivos. Sí iniciamos ese camino a encontrar una solución y eso es algo muy positivo que yo creo que logramos en este poco tiempo».
Los «megas» de Cuba
9 de junio
Vía Whatsapp, C me comenta los sucesos de esa semana y el impacto que tuvo en ellos como estudiantes y colectivos: «El paro fue la última forma que encontramos. Teníamos miedo de hacer algo que lo pudieran tergiversar, temíamos que malinterpretaran nuestra protesta con una forma de incitar al desorden. Terminar con el paro fue difícil para mi brigada principalmente (4to año de Computación) porque muchos querían seguir, con la esperanza de que se unieran más facultades con el tiempo y hacernos escuchar un poco más fuerte. Hubo un proceso de votación en las brigadas y la mía, en su mayoría (casi parejo), votó a favor de seguir con el paro. Hubo quien votó por no seguir con el paro con la condición de que buscáramos otras formas en las cuales pudiéramos seguir presionando para que se nos siguiera escuchando. Este proceso me llenó de orgullo por mi FEU. Nos mostró que hay personas que pueden expresar su opinión de forma racional y educada, sentarse en una mesa de negociación y plantarse firmemente con sus principios socialistas a criticar de forma asertiva».
A: «Me pasé seis horas decidiendo qué votar. Me parecía algo fuerte si teníamos que haber llegado ahí. Nos preocupaba el descontrol que se podía formar y cómo iba a reaccionar el profesorado y la dirección de la Universidad. No voy a decir que nos apoyaron, voy a decir que no nos reprimieron, no nos rechazaron, nos dijeron “vamos a dialogar y a seguir dialogando”. En mayoría de votos la brigada estaba a favor. No hubo una brigada en que la mayoría de los votos estuvieran en contra del paro. El mayor aprendizaje que he tenido en estos días es la importancia del trabajo desde las brigadas y la importancia del diálogo presencial. No todo se puede hacer por redes y es muy importante. Este tipo de decisiones y este tipo de conversaciones por redes es muy difícil transmitirla de igual manera como tú la sientes y lo que quieras decir. Es muy importante hacerlo presencial y creo que es muy importante tener estos espacios presenciales en los que la gente dialogue. Todo el proceso de votación creo que se debería haber hecho presencial. El trabajo de las brigadas es muy importante, al igual que tener un buen representante de aquí, porque la brigada que no ha tenido buen representante no adquiere la misma información».
A lo largo de las entrevistas se repiten ideas claves: representar a los estudiantes; participación. No lo mencionan con exactitud, pero de diversos modos hacen referencia al poder popular. Desde su visión estudiantil y una diversidad de criterios, buscan soluciones y conversaciones sobre temas que les afectan.
MT: «La postura tomada de cese al paro sí fue aceptada por una gran mayoría. Donde hubo diferencia de opiniones fue a partir de valorar el cese. Incluso ahora, aunque haya una mayoría de personas que están de acuerdo con el cese de la no asistencia a clases, las razones de por qué están de acuerdo son diferentes, tanto de estudiantes que no están conformes con lo alcanzado, como quienes simplemente no ven que por esta vía se puedan obtener mejores resultados. Otros igual quieren que se busque una forma de seguir pidiendo estas cosas, aunque no sea un paro. Hay otras personas que sí quieren dar un tiempo y esperar a que este equipo multidisciplinario empiece a trabajar, funcione, a ver qué sucede.
»También hay descontento con la presencia de nosotros en las redes, porque en muchos lados se ha minimizado, hubo estudiantes inconformes con que en ningún lado publicamos: “seguimos en paro”, que quizás si se hubiera hecho, pudiera haber sido una respuesta a las dudas que se tenía, por personas que no estaban involucradas en ella, debido a todo el proceso mediático que hubo, ninguno fiel a la realidad de lo que estaba pasando.
»Lanzamos ese primer comunicado y ya luego no nos volvimos a pronunciar en cuanto a eso hasta ahora, que lo cesamos. En mi opinión, esto tiene que ver con que concentramos todos nuestros esfuerzos en intentar lograr un cambio en cuanto a las medidas, y no en la guerra mediática.
»Una de las cosas que me sorprendió en el buen sentido fue lo bien que los profesores y el consejo de dirección ha actuado con nosotros, incluso teniendo en cuenta que estaban en contra de este tipo de medidas. Ellos todo el tiempo, desde el primer día, estuvieron acompañándonos y viendo cómo podían ayudarnos. Para reuniones que hemos tenido con las brigadas estos días nos brindaron espacios en la facultad. Un sábado que nos hizo falta reunirnos de forma presencial nos facilitaron hacerlo en un aula.
»Estuvieron con nosotros buscando de qué otras maneras podríamos hacer esto, y en las reuniones que tuvimos con la rectora, con el ministro, todo el tiempo estuvieron ahí, acompañándonos y apoyándonos; realmente, se han portado muy bien. Al igual que la rectora, quien nos facilitó esa reunión con el ministro, donde planteamos la propuesta del equipo multidisciplinario. Se entregó entonces la lista inicial de profesores que teníamos por parte de nuestra facultad y la idea de que no fuera solo en la UH, sino con universidades de todo el país.
»En el proceso aprendimos que la comunicación lleva mucho trabajo. Cada vez que íbamos a transmitir una información, una convocatoria o un comunicado, íbamos línea por línea. Hemos aprendido que sí se puede lograr cosas como FEU de una facultad, que hay que dejar a las personas participar en todas las tomas de decisiones y que, para lograr esto, es muy importante la transparencia en todo proceso».
D: La FEU tiene una historia que hace que pertenecer a ella te haga sentir que tienes la fuerza para mover la tierra. Sin embargo, no está exenta de problemas.
Dailene Dovale: ¿Cuán complicado o no resultó el proceso para llegar a consensos?
D: «Primero, cada miembro del Consejo de la FEU tiene que manejar un debate a nivel de brigada, donde se emiten opiniones y se viven contextos muy diversos. Del resultado de esos debates se deben elaborar conclusiones y propuestas para llevarlas a discusión con el Secretariado de la FEU y los demás presidentes de Brigada, y entonces definir una postura a nivel de facultad. Se recogen inquietudes, situaciones particulares, sugerencias de cómo transmitirlas, y al final se elaboran exigencias y demandas concretas. Al final de cada jornada se publica la información de lo que se hizo en el día, los resultados de cada reunión, de cada espacio, con un trabajo muy fuerte a nivel de brigada y no tan globalizado en la facultad. Esto implica nuevas discusiones, inconformidades, aunque también reconocimiento y apoyo. La toma de decisiones es muy difícil. Constantemente se hacen votaciones, se escriben informaciones o comunicados a altas horas de la noche, se deja de comer, de dormir. Se centra toda la atención en el proceso de llegar a los consensos, que sí fue y es bastante complicado.
El método de expresar las inconformidades se debatió profundamente. Las opiniones se dispersaron en el espectro entre lo “radical” y lo “conciliador”. La dirección de la UH fue rápida y entendió que debía crear los espacios de diálogo para esclarecer dudas y exponer los reclamos, por lo que inicialmente primó el lado conciliador y se decidió aprovechar estos momentos para pedir explicaciones, datos, con todo el deseo de buscar el convencimiento de la necesidad de hacer las cosas como se habían hecho. Sin embargo, no encontraron eso, encontraron respuestas poco preparadas que no satisfacían sus necesidades. Ante este escenario, se valoraron sentadas con carteles, barreras humanas, marchas, ir a la sede central de Etecsa, pero entendiendo el constante hostigamiento por parte de la contrarrevolución, el historial de manipulaciones, la espera constante de un desencadenante desestabilizador y la posibilidad de que aprovecharan una protesta genuina, legítima y revolucionaria para tergiversarla y hacer cumplir sus objetivos (que son bastante distintos), decidieron que cualquier forma de protesta que implicara presencia física de una multitud en algún lugar era demasiado arriesgada. Por lo tanto se pensó mucho más en manifestaciones de las que no pudiera negarse su carácter pacífico y no dejaran de ser efectivas. Así nació y creció la idea del paro, propuesto inicialmente en un chat de miembros de la facultad».
Dailene Dovale: ¿Cómo es el proceso para decidir terminar con el paro?
D: «Mucho más difícil que para comenzarlo. Empezando porque el paro no surgió de la nada y por la nada. El paro pretendía que se cumpliera con unas demandas ante lo infructífero que habían sido los espacios de diálogo iniciales. Al principio exigía soluciones inmediatas y ambiciosas, que fueron modificadas para, sin dejar de exigir lo planteado, enfocarlo de forma racional y realista. Esta modificación no fue nada fácil. Nuevamente se convocó a las brigadas para decidir condiciones de cese del paro, teniendo en cuenta que estaba convocada una reunión con el ministro de Educación Superior, y que como resultado de ese encuentro podíamos encaminarnos a la solución buscada. Los debates fueron intensos, muchos participaron, aunque nuevamente hubiésemos querido que fueran más. Las convocatorias fueron presenciales para tener discusiones útiles sin la barrera de la frialdad de un chat de una aplicación de mensajería. En cada grupo se elaboraron conclusiones sobre lo que se debía llevar como propuesta al espacio con el ministro, que fueron recopiladas, escritas y pensadas para elaborar la postura que íbamos a tener como FEU y como facultad, pues tuvimos mucho apoyo de los profes en esto. Luego, el proceso inverso. Elaborar las conclusiones y aspectos concretos que fueron resultado de la reunión, para volver a llamar a debate en las brigadas y analizar el cumplimiento o no de las demandas, el escenario de la próxima semana, la factibilidad de continuar o no con el paro. Una cosa estaba clara, como mismo se entró al paro se iba a salir, votando. El fin de semana fue muy intenso, mucho se debatió y se cuestionó. Hasta altas horas de la noche estuvimos pendientes a las encuestas, dando partes periódicos de los resultados en el Consejo de la FEU, luchando contra la apatía política, manejando una amplia gama de opiniones y posiciones distintas. Finalmente, en las primeras horas de la madrugada del lunes se llegó a la mayoría que se necesitaba, y con otro comunicado oficial se anunciaba el retorno a las aulas. Mucho se discutió también sobre cómo seguir en caso de volver a las clases, porque está clarísimo que no debemos detenernos. Ahora con la experiencia que no teníamos al inicio y con mucha más convicción».
Después de varios meses, la creación de un grupo multidisciplinario se dividió en operaciones, comercial y comunicación. Como queda claro entre los testimonios, la idea del trabajo en un equipo compuesto por estudiantes (y profesores) en compañía de Etecsa surgió de Matcom en la Universidad de La Habana, con una militancia universitaria más cercana al pensamiento crítico. Resultaba interesante conocer, entonces, al pasar de los meses la respuesta a una pregunta de apariencia simple: ¿Cuán satisfechos o no se encuentran con el proceso posterior a las protestas? ¿Qué piensan realizar como facultad?
E: «En general, no estamos satisfechos con el proceso posterior a las protestas, puesto que no se consolidó de forma correcta el proceso de análisis de la medida que habíamos exigido, y tampoco se ha implementado un sistema donde se le informe a la población los trabajos realizados y a realizar en un futuro, con el objetivo de demostrar y transparentar el hecho de que la medida estuvo o no bien aplicada.
Como facultad pensamos intentar el refuerzo de la representación de nuestra organización a niveles más altos (universidad y país), puesto que consideramos que durante el proceso esta no fue buena».
D: «La pregunta de qué pensamos hacer como facultad no creo que la pueda responder ahora mismo, porque para ello habría que coordinarnos para pensar en esto tanto desde la FEU como desde la dirección de la facultad, así que al menos yo no tengo clara la respuesta.
Sobre lo primero, no estamos satisfechos, con un plan intermedio igual de caro y lejos del alcance de los más humildes y prácticamente nada resuelto, un grupo multidisciplinario que funcionó durante pocos días, muy lejos de las expectativas que teníamos, y la poca actualización del tema desde las “conclusiones” de este grupo».
M: «Sumamente importantes, las experiencias previas de organización en Matcom han generado toda una cultura de participacion en la facultad, que si bien muchas veces no se recuerda en hechos precisos si se hereda su esencia, generando este mismo tipo de movimientos, y la tarea hoy es mantener ese ideario transformador para cuando llegue el momento dejarlo en buenas manos como mismo un día lo recibimos. De esta, como de cualquier otra experiencia, se puede sacar lo positivo, y es con lo que preferimos quedarnos: entre todos los que participaron, las ganas de hacer algo y no quedarse de brazos cruzados ante lo injusto y el sentirse un agente transformador de la sociedad, como debe ser y deberíamos sentirnos todos, han sido nuestros saldos positivos en esta pequeña contienda, ahora toca seguir siendo críticos y revolucionarios en el auténtico sentido de la palabra».
*Se utilizan las iniciales de cada entrevistado a solicitud de estos.





